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La «Gran Dimisión» y el futuro del trabajo

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Hace más de un año, nos apropiamos de los sofás y montamos oficinas en nuestros salones, dispuestos a trabajar desde casa durante lo que pensábamos que serían un par de semanas, como máximo. Sin embargo, muchos seguimos dando conferencias desde la cocina y dirigiendo equipos en chándal.


Pero, a medida que se levantan las restricciones, vemos como las empresas y los negocios vuelven a abrir las puertas de las oficinas a sus empleados. Es algo a lo que deberíamos estar acostumbrados, pero el proceso de vuelta al trabajo está siendo de todo menos fácil.  Hay que planificar la ruta más cómoda, calcular de nuevo el tiempo que nos lleva el viaje, ver qué hacemos con los niños, decidir qué días iremos a la oficina para aprovecharlos al máximo, reservar nuestro espacio y leer todas las normas de higiene.  Cuando por fin llegamos al edificio, el interior nos parece diferente y extraño. Además de que se palpa en el ambiente la incomodidad social de quienes se han aventurado a salir de casa por primera vez. Un paso importante hacia una nueva normalidad en constante cambio.

Sin embargo, para la mayoría de los empleados, ir a la oficina ya no será algo habitual. Ahora sabemos que muchos empleados pueden trabajar (y ser productivos) desde casa, por lo que, a medida que las empresas se adapten al cambio del panorama laboral, tendrán que encontrar maneras de hacer de la oficina un destino en el que los trabajadores quieran reunirse para inspirarse, conectar, colaborar e innovar… de forma presencial.   Los directivos deben esforzarse y desempeñar un papel clave en la creación de una experiencia de trabajo inclusiva y cómoda para todos.

Comienza la lucha por mantener a la plantilla comprometida

Se habla mucho de que los empleados están pensando seriamente en dejar su trabajo actual. La cuestión es: ¿por qué? Los últimos 18 meses han hecho que la gente se pare a pensar en las cosas que importantes.  Actualmente, la conversación gira en torno a cómo otras empreasas escucharon y trataron a los empleados, la experiencia que les brindaron y cómo se adaptaron a unas circunstancias cambiantes.  Y no solo eso, también ha hecho que los empleados reflexionen sobre el tipo de persona o empresa para la que quieren trabajar.  Los valores y las acciones de los empresarios nunca han sido tan importantes, y los empleados no tienen ningún problema a la hora de compartir con el mundo sus errores.

Las organizaciones deben apresurarse y ofrecer razones convincentes a los empleados para que se queden en su empresa (o se unan a ella) en este mundo pospandémico.

Para los equipos de selección y contratación, esto representa una gran oportunidad. Si consigues que la experiencia de tus empleados sea la adecuada, tu organización estará en posición de atraer a los mejores perfiles.

La medición del rendimiento y el recorrido de los empleados debe adaptarse

Para muchos, unirse a una nueva organización durante la pandemia implicó una experiencia de contratación e incorporación digital.  La formación pasó a ser exclusivamente online.  Para ejercer un liderazgo tangible, había que seguir un enfoque diferente, en el que fue más importante que nunca escuchar a los trabajadores.  Esto ha abierto la puerta a una revisión de todos los elemento del recorrido del empleado.

Pongamos la gestión del rendimiento, por ejemplo.  El rendimiento debe sustituir al presentismo laboral como la principal métrica del éxito. Monitorizar las horas de trabajo o celebrar el presentismo solo hará que los empleados se sientan presionados, lo que aumenta el riesgo de desgaste. Es fundamental que las organizaciones se preocupen por favorecer el bienestar de los empleados, ya sea ofreciendo una mayor flexibilidad a los empleados para que puedan conciliar mejor el trabajo y las responsabilidades personales o, simplemente, tomándose el tiempo para escuchar las preocupaciones de los trabajadores. De lo contrario, lo hará otra organización.

En el futuro, la mayoría de las empresas tendrán empleados que trabajen en un entorno híbrido. Esto significa que las organizaciones deben pensar en cómo adaptar los diferentes recorridos de los empleados para maximizar su experiencia.

A medida que las empresas y organizaciones empiecen a desenvolverse y adaptarse al futuro del trabajo, es importante que ofrezcan un entorno lugar de trabajo físico y social seguro y atractivo.  Los directivos tendrán que escuchar a sus empleados en diferentes puntos de contacto, entender lo que dicen y, después, tomar medidas para crear y diseñar un lugar de trabajo que inspire, motive y atraiga a la gente.

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